TU ROPA DE ALGODÓN

03/02/2013

La moda ¿incomoda?

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — cele @ 6:07 PM

La moda ¿incomoda?

Desde el principio de la historia humana, los distintos pueblos tuvieron que diseñar formas de vestir de acuerdo con las necesidades del ambiente. Si los hombres y las mujeres del periodo Neanderthal iban casi desnudos, los Homo sapiens de las glaciaciones tuvieron que cubrirse con pieles. Los diversos climas y actividades determinaron por mucho tiempo con qué se cubrían las personas. Sin embargo, aparte de la utilidad, el vestido humano ha tenido también motivaciones estéticas y de estatus social a lo largo de la historia. La moda, como tal, comenzó a surgir como forma de diferenciar ciertos roles sociales, como el de sacerdote, por ejemplo, o la división social en castas. Un campesino medieval no se vestía como un noble. Un hacendado del cacao en la Venezuela del siglo XVIII no se vestía como un esclavo que recogía la cosecha. Si observamos los trajes a través de la historia de la pintura en Occidente, encontraremos cómo ha ido evolucionando el vestido y las diversas modas; por ejemplo, los tocados de las damas, los anchos de las faldas o cómo desde la vestimenta colorida masculina de la Florencia renacentista, en Italia,  llegamos al traje burgués de saco y corbata actual. Es interesante preguntarse cómo fue que la sociedad francesa del siglo XVIII llegó a la adoración de las pelucas blancas, que traspasaron fronteras hasta la América colonial o por qué los peinados de María Antonieta se construían como edificios con muchas capas de pelo y adornos como grandes barcos. Sus peluqueros debían usar una escalera. La necesidad estética del ser humano se relaciona con lo que se considera bello en cada momento, lo que por supuesto incluye  la forma de maquillar el cuerpo o intervenirlo con tatuajes, piercings o zarcillos y los vestidos elegidos. Hoy en día, con la masificación de la industria textil, existen menos diferencias entre lo que usan los pobres y los ricos. Las diferencias se dan más por las marcas y el lujo de los tejidos que por los diseños. Sin embargo, en nuestro siglo se ha suavizado la tiranía de la moda propia de décadas anteriores, que uniformaba a grandes grupos sociales. Curiosamente, la moda sirve a ese humano deseo de la gente, que necesita un sentido de pertenencia a un grupo. Por ejemplo, los adolescentes, que quieren afirmar su propia autonomía con respecto a sus padres y ser originales, terminan por parecerse demasiado entre ellos, pues eligen usar las mismas cosas, es decir, lo que dicta la moda. Así se afirman como una generación diferente a las anteriores, que se identifican por sus maneras de vestir, actuar y hablar. Ahora bien, la industria textil de nuestro tiempo tiene un inmenso abanico de posibilidades para escoger y la moda parece ser cada vez más inclusiva. Por ejemplo, si el viejo canon de belleza era el de las mujeres muy delgadas, actualmente, hay también modelos para gente más grande. Las nuevas sociedades admiten la multidiversidad y alientan estilos más eclécticos que van con la personalidad de cada uno y con los gustos de cada generación. Hoy en día es posible combinar de manera más audaz estilos, tejidos y colores; hay más prendas que lucen bien tanto en situaciones formales como informales; por ejemplo los blujeans o las camisetas, dependiendo de qué accesorios y combinaciones los acompañe. También hay una oferta mucho más amplia de posibilidades de vestir que en toda la historia de la humanidad. Eso permite una mayor libertad a la hora de vestirse y de acogerse o no a determinada moda, pues no es la única. El individualismo de nuestros tiempos nos permite encontrar en la amplia oferta lo que más nos conviene, nos gusta y nos permite proyectar la imagen que queremos de nosotros mismos.

L.M.R.

30/01/2013

¿Y el guardarropa masculino?

Filed under: COTTON SHOPS Moda,Ropa de Algodón — cele @ 9:03 PM

En el mundo de hoy, pareciera que la moda y la necesidad de tener una buena apariencia estuvieran dirigidas más a las mujeres. Hay menores variaciones en el tiempo en los atuendos de los hombres y se generaliza la idea de que ellos no tienen que estar demasiado pendientes de lo que se ponen. Sin embargo, en el competido mundo de hoy, la apariencia es la primera carta de presentación de una persona ante sus empleadores, jefes, subordinados, clientes y en el intercambio social cotidiano. Por eso, aunque varían mucho los tipos de vida, hay piezas que no deben faltar en un guardarropa masculino. En primer lugar, es necesario tener como mínimo un traje oscuro, para las ocasiones más formales. El pantalón debe ser liso y de corte recto y el saco o “paltó” debe tener la bocamanga coincidiendo con el inicio del brazo. Al doblar el brazo no debería subir mucho. Los pantalones, para que se vean elegantes, deben ser lo suficientemente largos, como para cubrir las medias. En un guardarropa básico no deberían faltar unos tres pantalones de corte recto, tonos oscuros y sencillos como azul, marrón, verde oscuro o gris combinables sin pliegues, entallados, de corte recto, que sean muy recursivos para combinar con distintos  sacos o “paltós” más bien formales. Igualmente, unas cuatro camisas de vestir, de manga larga, de colores lisos o con estampados discretos pueden combinarse con ellos. Al menos una de las camisas debe ser blanca. No hay que olvidar las corbatas, ese importante accesorio con el que los caballeros pueden jugar creativamente, pero que es importante que combinen con el color del saco o “paltó”. El guardarropa se complementa con ropa deportiva o más informal: un blazer, un par de chaquetas deportivas, un par de bluejeans, un pantalón kaki, algunas camisas de manga corta o unos prácticos polos que no requieren de plancha. Ni qué decir lo útiles y cómodas que son las franelas o camisetas, de las que es importante tener un buen número, pues con el uso pueden perder sus colores. Entre ellas no deben faltar una blanca y una negra. También es necesario tener los suéteres que el clima reclame. La ropa interior debe estar en perfecto estado, cómoda, que no apriete, pero que tampoco esté floja. Un buen surtido de medias de colores combinables con los trajes y pantalones completa el guardarropa masculino, donde aún caben los trajes de baño, shorts, monos deportivos para hacer ejercicio, pañuelos y cómodas pijamas. Según cada tipo de trabajo, habrá variaciones. En general, esto es lo básico. Sin embargo, para algunos caballeros, serán necesarias más prendas de un tipo que de otro o uniformes o bragas de trabajo. Habrá variaciones según los gustos. Algunos señores disfrutan de usar chalecos. Sin embargo, aunque no viste igual un ejecutivo que un profesor universitario, un guardarropa no puede dejar de tener ciertas piezas aunque varíe la cantidad. Por ejemplo, un artista tal vez prefiera no usar corbatas, pero no puede dejar de tener algunas, pues así lo exigen los diversos roles sociales que puede tener un individuo, que debe estar adecuadamente vestido para toda ocasión.

L.M.R.

17/01/2013

A limpiar ese closet

Filed under: COTTON SHOPS Moda,Cuidados Textiles — cele @ 6:03 PM

En los primeros días de enero, pasadas las fiestas y a las puertas de un nuevo comienzo en nuestros ciclos, vale la pena deshacerse de lo viejo y abrir espacio para lo nuevo. Eso vale para los closets, en especial aquellos atestados de ropa que no usamos. Es la oportunidad para regalar a los más necesitados todo aquello que corresponde a tallas que ya no tenemos o que aunque esté en buen estado ha dejado de interesarnos y tenemos meses o años sin usar o, simplemente, botar porque tiene roturas o manchas o desgaste sin remedio. Con frecuencia notaremos que muchas personas prestan poca atención a la ropa que menos se ve: ropa interior o pijamas, que se usan más allá de lo recomendado: pantaletas o interiores con ligas flojas, brasieres estirados que han perdido su efectividad, pijamas o franelas descoloridas. Si los gastos de diciembre se han hecho en forma sensata, enero es un mes perfecto para aprovechar descuentos en todo, también en la ropa. Se puede planificar mejor qué necesitamos de acuerdo a nuestras rutinas (tipo de trabajo, frecuencia de lavado, etc.) y a nuestros gustos. Podemos, además, mejorar algunas costumbres y la escogencia de la ropa que nos conviene. Por ejemplo, muchas jóvenes usan franelas de tiritas: ¿cómo las combinan con los brasieres? ¿Les agrada que estos sean visibles? Y si es así, ¿buscan combinaciones de colores? ¿O no les agrada? ¿Tienen entonces brasieres tipo strapless suficientes o tiritas transparentes? Por otra parte, muchos jóvenes usan pantalones a la cadera, ellos y ellas. ¿Verdaderamente no les importa dejar ver la ropa interior? ¿O sí les importa? ¿Saben de la existencia de las prendas interiores adecuadas a cada forma de vestir? Tal vez necesiten renovarlas. Con ropa ajustada, la ropa interior, por ejemplo, debería ser lisa, con la menor cantidad de costuras posible. Muchas mujeres usan brasieres que no corresponden a su verdadera talla. Pueden preguntarse cómo saber cuál es la talla adecuada: deben sostener sin apretar, la copa debe cubrir el seno sin desbordamientos, las tiras no deben hincarse dolorosamente en los hombros, tampoco deben estar flojas. Muchos hombres se encariñan con viejas franelas hasta lo intolerable. Es mejor poner los afectos en cosas más permanentes que la ropa. Vale la pena renovar el guardarropa y decidir en forma sensata y realista qué necesitamos, qué no, de qué debemos deshacernos y qué conviene adquirir. De esa manera, al abrir el closet, nos sentiremos más complacidos y perderemos menos tiempo.

L.M.R.

29/12/2012

¡Te vestiste de amarillo, pa´que no te conociera! Tradiciones venezolanas para el Año Nuevo

Filed under: COTTON SHOPS Moda,Noticias — Etiquetas: , — cele @ 6:37 PM

Este fragmento del conocido aguinaldo de “Los tucusitos” nos recuerda cómo se alborota nuestro espíritu mágico-religioso con las no muy santas tradiciones venezolanas para recibir el Año Nuevo. En Venezuela, es indispensable estrenar ropa ese día, para favorecer tener ropa nueva en el año por llegar y, sobre todo, ropa interior amarilla, que atrae la buena suerte para los próximos meses. El Año Nuevo se celebra con fiestas, alegría y todo el ruido del mundo de los explosivos fuegos artificiales, que iluminan ciudades y pueblos, pese a las prevenciones oficiales. En los últimos años, en Caracas, se ha vuelto a la costumbre de esperar las doce de la noche en algunas plazas. Hay gente que se lleva la cena de Año Nuevo a estos lugares públicos, para recibir el año bailando con los grupos musicales que amenizan la espera. En algunas partes del país, se quema un muñeco que representa el año viejo. La cena de medianoche, de nuevo con hallacas, como en la Navidad, tiene algunos nuevos elementos: se dice que si se come un plato de lentejas en año nuevo, se tendrá prosperidad; si mientras suenan las campanadas de las doce, se comen doce uvas, se cumplirán doce deseos. Si se sale con maletas a las doce de la noche y se dan algunas vueltas fuera de la casa, se auguran viajes. Si se tiene dinero en el bolsillo, se asegura también la prosperidad. Las muchachas solteras se montan en las mesas para conseguir marido en el nuevo año. Parecen muchas cosas para hacer durante el minuto que va entre las 11:59 de la noche hasta las 12:00. Suenan, especialmente, las gaitas zulianas y los  aguinaldos con letras más jocosas. Ambos son los géneros musicales propios de la época. La gaita zuliana, propia de las parrandas del Estado Zulia, con letras de tema navideño, pero también con letras incisivas que dan cuenta de diversos sucesos de la comunidad y mensajes críticos, se ha extendido a todo el país. Tiene fanáticos y detractores. Se acompaña de instrumentos tradicionales como el cuatro y las maracas, pero se caracteriza por el furruco, un tambor que suena mediante la frotación de una vara encerada. Los aguinaldos o villancicos narran situaciones, muchas de ellas  humorísticas, relacionadas o no con la Navidad. Por supuesto, en la celebración del Año Nuevo hay todo tipo de música bailable, puesto que el baile y la fiesta son lo que caracteriza el 31 de diciembre. Cada fin de año, sin importar cuán duro haya sido el año que muere, los venezolanos renuevan el optimismo y se abrazan a las doce de la noche con la seguridad de que el que viene es un ¡feliz año!

L.M.R.

20/07/2012

“Hola, Flaca. ¡Qué bella estás!”. Mujeres delgadas, cómo vestirse

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — cele @ 11:20 AM

Si bien el sobrepeso es uno de los problemas de salud de nuestra época, algunas mujeres que son extremadamente flacas sufren por esta razón. Pueden acomplejarse por unas piernas extremadamente delgadas o por tener poco pecho, o por unos brazos muy finos. Sin embargo, cuando vemos a modelos y actrices famosas como Keira Knightley o Angelina Jolie, que llevan su delgadez con estilo y belleza, las flacas pueden animarse. Hay maneras de resaltar las partes del cuerpo más bonitas y de suavizar la verticalidad. Por ejemplo, el uso de cinturones llamativos y de colores, así como el uso de colores contrastantes entre la parte superior y la parte inferior del cuerpo favorecen a las delgadas. Producen una ilusión óptica de mayor volumen. Igualmente, las telas gruesas, los estampados grandes y las rayas horizontales son opciones válidas. Los colores claros hacen parecer el cuerpo más ancho; los oscuros adelgazan. Si hay que vestirse de un solo color, son preferibles los colores claros. Las camisas son un gran recurso, en lugar de franelas pegadas al cuerpo. Blusas con mangas de tres cuartos y hasta volantes son perfectas. Las blusas y camisas pueden acompañarse con buenos accesorios: collares y pulseras gruesas o juegos de pulseras. La ropa no debe estar demasiado ceñida. Vestirse por capas también favorece mucho. Chaquetas cortas, blusas con tops o franelas debajo, chales o bufandas cuando hace un clima más frío o pañuelos en el caso de nuestro medio son buenos recursos. Los pantalones anchos también favorecen; los de tipo stretch no son aconsejables. Algunas personas recomiendan no usar shorts o minifaldas, pero cuando vemos cómo los usan algunas modelos podríamos reconsiderar el tema. Si se usan con algo vistoso, que llame la atención hacia la parte superior del cuerpo, no hay ningún problema. Sí debería evitarse usar faldas muy acampanadas.  De todos modos la falda apenas por encima de la rodilla es la más adecuada para las flacas, mejor si tiene tachones o plisados. Si hay que usar medias panty, vale la pena atreverse con medias de colores y diseños; por ejemplo, de rayas horizontales. Las botas muy anchas desfavorecen, pues acentúan la delgadez de las piernas, igual que los zapatos con plataforma. Es preferible que estén más cerca de la medida. Finalmente, vale la pena preguntarse con qué ropa nos sentimos mejor y con qué ropa nos vemos mejor en el espejo, para ir elaborando un estilo propio. El reconocimiento de la propia contextura y la claridad de que en el mundo hay todo tipo de personas hermosas, muy diferentes unas de otras, son las claves para hacerlo.

L.M.R.

07/07/2012

¿Hombres flacos o delgados? La diferencia está en la elegancia

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda,Ropa de Algodón — cele @ 4:03 PM

Ya ha ido pasando de moda la imagen del hombre musculoso, hercúleo, que se consideraba el ideal masculino, especialmente a mediados del siglo XX. Vamos notando cómo en el cine, en la fotografía comercial, en la televisión y hasta en la vida política,se proponen modelos más parecidos a la gente común que vemos en la calle. Sin embargo, si un hombre está por debajo del peso promedio para su estatura, conviene considerar de qué manera puede vestirse adecuadamente para no verse esmirriado y débil. En primer lugar, debe evitar la ropa demasiado ancha, pues parecerá un niño usando la ropa de su papá, como ocurría con la moda de los años ochenta. Las chaquetas mejores no deben ser ni muy cortas ni muy largas. Lo ideal es que lleguen hasta las nalgas. Es una buena idea usar chaquetas con hombreras, pues el cuerpo se ve más ancho. La talla escogida debe ser la apropiada: que las hombreras no sobresalgan del hombro ni que el corte del hombro esté por debajo de este. Si se busca una apariencia informal, se pueden elegir chaquetas más informales y hasta arremangarlas un poco, pues esto da sensación de mayor volumen. Para las chaquetas, es aún mejor si tienen doble solapa. Al elegir franelas o camisetas, o suéteres, estos deberían tener cuellos cerrados. Nunca en V, pues esto expone el cuello y las clavículas. Usar chalecos también añade volumen al cuerpo, si el clima lo permite. Las franelas y las camisas no deben estar muy pegadas al cuerpo. Si los brazos son muy delgados, vale la pena preferir el uso de las mangas largas en las camisas. Además, hay que tener en cuenta que no es bueno tener más de dos botones desabrochados. Acerca de los pantalones, no deben ser demasiado pegados al cuerpo. Los de corte recto, clásico, preferiblemente planos, y hasta con dobladillos en las botas son perfectos. Si tienen pinzas, mejor. Deben llegar por debajo de la cintura. Los tonos claros favorecen a la gente delgada, al igual que la ropa con estampados y diseños. También las telas más gruesas. Si todo esto se lleva con una postura correcta y una actitud de seguridad, los flacos no se verán tan flacos; serán hombres delgados de grata presencia.

L.M.R.

29/06/2012

“Y ahora, ¿qué me pongo?” Mujeres con sobrepeso: cómo vestirse

En una conocida serie de comedia norteamericana, una linda modelo veinteañera despierta en el cuerpo obeso de una linda también abogada en sus treinta, luego de un “error” en el Cielo el día de su muerte. La nueva vida de esta joven la obliga a aprender que las personas que no tienen cuerpos de revista pueden también tener una vida, enamorarse y enamorar, cultivar una vida profesional, tener amigos, divertirse y también vestirse bien. Cabe la pregunta frente al espejo si de verdad estamos gordas o, simplemente, tenemos una silueta menos parecida a la que la tiranía de la moda pretende imponer. Cada persona tiene una contextura distinta y, revisando la historia de la pintura y de la fotografía, veremos como los ideales de la belleza han variado a través del tiempo. Felizmente, en estos tiempos de anorexias y bulimias, en que las jovencitas abusan de las dietas, han comenzado a popularizarse las modelos de tallas grandes, que pueden verse hermosas si saben arreglarse y vestirse adecuadamente. De nuevo, es importante usar la talla que nos permita vernos bien, que no apriete demasiado ni sea demasiado holgada, sin importar el número o letra que la identifique. Veremos que, con frecuencia, las tallas varían según el origen de la ropa. Una talla M de una marca puede parecerse a una L de otra. No hay que temer usar una talla más cuando probamos un pantalón que no nos deja respirar, que entra “con vaselina”. Podemos tener en cuenta algunos consejos: en primer lugar, la adecuada escogencia de la ropa interior, de la que hablamos en otro momento. Es importante, por ejemplo, usar sostenes bien armados que no dejen ver “rollitos” y que no corten los senos. Si se tienen los senos grandes, vale la pena usar buenos escotes, preferiblemente en V para alargar el cuello. Algunas mujeres tienen forma de pera: senos y hombros pequeños y caderas anchas. Pueden usar buenas chaquetas, más bien largas, con hombreras y colores claros en la parte superior del cuerpo, y pantalones y faldas oscuros. Los talles medios y los cortes rectos favorecen más que los talles bajos, tanto en faldas como pantalones. Hay que evitar volantes, plisados, fruncidos, cuellos grandes, así como estampados grandes o telas brillantes, que ensanchan el cuerpo. Los colores lisos y estampados pequeños son preferibles. Si se quiere usar rayas, estas deben ser verticales, porque alargan el cuerpo. Los pantalones que más favorecen son los largos. Es preferible olvidarse de las minifaldas y de los pantalones tipo pescador, que llegan a media pierna, a menos que estemos en la playa. Los tonos oscuros adelgazan y los claros destacan, de manera que las zonas con rollitos o mayores abultamientos deberían cubrirse con prendas más oscuras. Eso no quiere decir que no podamos combinarlas con cinturones más coloridos, que alegren la vista. Las blusas deberían ser suficientemente largas para cubrir vientres abultados y de manga larga si los brazos son muy anchos, por lo cual no son muy convenientes las blusas de tiritas. Las blusas pueden entallarse en la cintura y ser más sueltas en la parte más baja, al igual que los vestidos. Es bueno también fijarse en las telas. Algunas tienen mejor caída. Para sentirse bien vestida, el mejor consejero puede ser el espejo. Él nos dirá si hemos comprendido cómo sentirnos mejor con nuestros cuerpos y si nos gusta lo que vemos.

L.M.R.

20/06/2012

Hombres con sobrepeso, ¿cómo vestirse?

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — Etiquetas: , — cele @ 8:06 PM

Cuando se habla de discriminación, pocas veces se piensa en ese silencioso rechazo a los gordos, que se manifiesta de muchas sutiles maneras en la vida cotidiana; por ejemplo, en la dificultad de hallar tallas grandes en muchas tiendas, en la escogencia de un empleado, en el tamaño de los muebles de muchos lugares públicos. Por supuesto, tener sobrepeso es riesgoso para la salud y, en lo posible, deberíamos encontrar la manera de llegar a un peso acorde con nuestra complexión, que nos permita sentirnos ligeros y que nos prevenga de infartos, fatiga crónica y otros problemas. Sin embargo, el ser gordo se convierte en una mayor desventaja social cuando no usamos la ropa adecuada que nos permita vernos bien. En el caso de los caballeros, conviene tomar en cuenta algunas consideraciones. La primera de ellas es la necesidad de lograr que las miradas de los otros focalicen el rostro o las piernas y, en lo posible, evitar que caigan en el abdomen, lugar que acumula más grasa. Para ello, resulta recomendable evitar camisas o franelas de hombros caídos. Si se trata de usar franela, es preferible usar aquellas que tengan cuello en V y no cuellos redondos. Si se trata de camisas, vale la pena que tengan hasta el segundo botón abierto. Ello alarga el cuello y centra las miradas en el pecho o el rostro. Un buen blazer proyecta los hombros y ayuda a que las miradas vayan al pecho. Por otro lado, es conveniente que los dobladillos de los pantalones sean tan largos como sea posible, pues ello estiliza la figura. Es importante que los pantalones lleguen a la cadera y no a la cintura para que no se produzca un abultamiento debajo de esta.Hay que tratarde que el vientre no quede partido en dos, es decir, que no sobresalga por encima del cinturón. Por otra parte, si se quiere mostrar menos volumen corporal, hay que tener en cuenta que no son convenientes los pliegues en los pantalones, pues aumentan visualmente el tamaño de la cadera, como también lo hacen los bolsillos demasiado llenos o las hebillas muy grandes. En cuanto a las chaquetas, son preferibles las de tres botones y no de dos botones, si queremos alargar la figura. Al usar corbatas, hay que evitar que sean muy delgadas. Igualmente, evítense el uso de trajes cruzados y los estampados de cuadros y círculos, que producen la sensación de mayor volumen. Son preferibles los colores oscuros y no contrastantes, pues estos últimos parten la figura en dos. Los colores más cercanos de chaqueta y pantalón producen una sensación de continuidad y alargan la figura. Las texturas menos notorias, más bien lisas, también favorecen la impresión general, como los talles bajos. Finalmente, hay que recordar que la gente que nos mira no está viendo el número de la talla que usamos. Es importante admitir que necesitamos mayores tallas para no tener el cuerpo demasiado ceñido que haga visibles los rollitos. Por supuesto, tampoco se trata de vestir una ropa demasiado ancha, que engorda más. La ropa puede entallarse un poco, sin exageración. Con todos estos consejos, no se renuncia a la elegancia, aunque se tengan kilos de más. El verse bien, ayuda a sentirse mejor con uno mismo y, con ello, mejora la interacción social.

L.M.R.

04/05/2012

¿Para ser bella hay que ver estrellas? Tu closet y la ropa de cenicientas, chinas y reinas

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — cele @ 12:48 PM

Cuando la hermanastra mayor de Cenicienta se probó la zapatilla que le ofrecía el príncipe, no pudo meter su dedo gordo. Entonces la madrastra le ofreció un afilado cuchillo diciendo “¡Córtate el dedo! Cuando seas reina, no tendrás necesidad de andar a pie”. El heredero llevó consigo a la muchacha, hasta que unos pajarillos le advirtieron de la sangre que manaba de su pie. La otra hermanastra se cortó el talón,  pero también fue descubierta. Esta historia espeluznante es la versión original del cuento con que muchos hemos crecido y, aunque parezca increíble, este tipo de sacrificios son muy reales. Por adaptarnos a ciertos cánones de belleza (y a pequeñas prendas de vestir), las mujeres nos hemos torturado. En China, desde el siglo X, el ideal de belleza consistía en poseer un pie tan diminuto como una flor de loto: 8 cm máximo. Las madres partían los huesos de los deditos de sus hijas apretándolos contra la planta y vendándolos con mucha fuerza. Cada dos semanas se cambiaba el zapato por uno más pequeño, y el dolor y la terrible deformidad de los pies eran acompañados con graves infecciones (sangre, pus, mal olor) y pies helados en invierno, pero con un “buen” matrimonio. Por este lado del mundo, las mujeres también se hicieron mucho daño, por ejemplo, usando el corsé. Un poema del poeta colombiano Rafael Pombo juega a que dicha prenda fue un invento para poder identificar a las cuerdas: sólo las locas y tontas usarían semejante “trampa destructora”. Los “corsés jaulas” parecen máquinas de tortura: hechos completamente en hierro, eran como armaduras llenas de huecos. Otros corsés se hacían con madera y huesos de ballena (por eso se llaman “ballenas” los “aros” de los brasieres). Y aunque esta prenda tiene origen en la antigüedad, en Creta, Grecia, Egipto y Siria, fue en Europa donde causó muchos estragos, desde el siglo XV aproximadamente. Su uso prolongado deformaba la caja torácica y desplazaba los órganos internos (sin hablar de los problemas en la columna). Los famosos desmayos de las damiselas tenían origen en los pulmones que apenas tomaban aire constreñidos por los corsés. Otra consecuencia era la poca oxigenación de cuerpo  y cerebro, traducida en fatiga y dificultad para concentrarse. Napoleón estuvo en contra de los corsés, porque consideraba que afectaban la natalidad (para él, la producción de soldados), sin contar que eran símbolo de la monarquía y la aristocracia. Y es que no fue otra sino Catalina de Médici, la esposa florentina de Enrique II de Francia, quien prohibió que las mujeres entraran en su corte si tenían cinturas anchas: así popularizó el uso de esta prenda. Hoy en día la ropa ajustada sigue siendo tan atractiva y tan dañina como el corsé. Por ejemplo, crea problemas circulatorios: impide el regreso de la sangre venosa, aumentado el riesgo de trombosis y de infartos pulmonares. En el mejor de los casos, la ropa apretada aumenta y empeora la aparición de várices en las mujeres, que ya están predispuestas a ellas por la progesterona, la cual dilata las venas más allá de lo normal. La circulación entorpecida también causa retención de líquidos y toxinas, lo que agrava mucho la celulitis. Por otro lado, las camisas, chaquetas y pantalones apretados comprimen las vértebras y los músculos, que deben hacer mucho más esfuerzo para realizar cualquier movimiento. El resultado de ello es dolor de espalda crónico, o sensación de ardor y cansancio al final del día en los miembros. Y peor aún: las vértebras constantemente comprimidas pueden afectar el sistema nervioso causando meralgia parestésica (sensación constante de hormigueo) o hipoestesia (sensibilidad reducida en miembros superiores o inferiores). El uso de camisas, fajas, brasieres o chaquetas apretadas causan los mismos efectos que el corsé antiguo: una respiración superficial con poca oxigenación, fatiga, cansancio, ansiedad y hasta sofocos y desmayos. Prendas como cinturones, fajas o pantalones que presionen mucho el estómago también envían los ácidos gástricos al esófago y a la parte superior del sistema digestivo. Las consecuencias: acidez, reflujo, sabor amargo en la boca, sensación de ardor en garganta. La presión en esa zona también ralentiza la digestión, produciendo estreñimiento y dolor de estómago por dos o tres horas después de las comidas. Pantalones o ropa interior apretada causan, en los hombres, dolor en los testículos, disminución de la cantidad y calidad de los espermatozoides y a la larga infertilidad; en las mujeres, infecciones por bacterias y hongos, como la candidiasis. Esto se debe a ya que las prendas que presionan la zona genital femenina hacen que ésta permanezca más húmeda y caliente de lo normal, transformándola en un perfecto caldo de cultivo para las infecciones. Y así, aunque parecía inverosímil el sacrificio hecho por las hermanastras de la Cenicienta por entrar en la pequeña zapatilla, y aunque parezca monstruosa la deformación y tortura de las chinas por unos pies diminutos, actualmente no estamos muy lejos de eso por usar la “sexy” ropa apretada: tullidas con dolor de espalda y respiración sofocada, con acidez, estreñimiento, arriesgándonos a perder sensibilidad en nuestros miembros, a la trombosis, a las várices y a la celulitis ¿Cómo evitamos todo eso? Simplemente usando ropa de nuestra talla, algunas lindas prendas holgadas o de fibras naturales como el algodón ¡Alégrate! ¡Para ser bella no hay que ver estrellas de dolor ni enfermedad!

K.

26/04/2012

Pantaletas, bragas, bombachas, sostenes, brassieres: Cómo elegir ropa interior femenina

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — cele @ 11:36 AM

Muchos nombres tiene la ropa interior femenina. En Venezuela llamamos pantaletas lo que en España se conoce como bragas y en Argentina, como bombachas. Sea como sea, se trata de prendas indispensables en el guardarropa femenino que, aunque no se vean, determinan la apariencia general. Para escoger las más convenientes, hay que pensar en el uso. Si bien es cierto que la ropa sexy de encajes en raso y satén es la más apropiada para seducir en una noche especial, hay que tener en cuenta que estos materiales no permiten la transpiración y, por lo tanto, son poco adecuados para el día a día de trabajo o para la actividad deportiva. Se recomienda, para la salud, que la prenda tenga algodón en su composición, pues este absorbe la humedad y permite la transpiración. De esta manera se evitan alergias y hongos. Por otra parte, no puede dejarse de lado que es importante decidir qué ponerse de acuerdo con la ropa a ser elegida. Si se va a usar un pantalón blanco o traslúcido, conviene pensar en una tanga o hilo dental, lo que resultaría impensable si se quiere usar una minifalda o si se tienen caderas muy anchas. Con un bluyín se pueden usar unos cómodos cacheteros. Si el pantalón tiene un talle muy bajo, hay que elegir las prendas de manera que no se exhiban al agacharse. Si la ropa exterior es ajustada, conviene que la ropa interior sea lisa y sin costuras; si no, se marcará y el efecto será indeseable. Si se tiene algo de barriguita, es mejor que el corte sea más alto. En el caso de los sostenes o brassieres, estas prendas maravillosas que liberaron a las mujeres del antiguo corset y que han evolucionado desde los modelos con ballenas o varillas a las piezas livianas de hoy, es muy importante usar la talla correcta. La mayoría de las mujeres no lo hacen y esto no solamente les resta belleza, sino que hace daño a la salud. Como las tallas varían de una marca a otra, es preferible tomarse el tiempo necesario para probarse las copas, de manera que los senos queden cubiertos y se sienta el apoyo, que la prenda no quede apretada ni floja. Las mujeres con poco busto pueden usar el strapless, modelo sin tirantes, con comodidad. Con poco busto o senos caídos, conviene el push-up, que los hace ver más grandes y les da mejor forma; con mucho busto, no es tan conveniente el push-up, pero es muy importante que los tirantes sean anchos para que no se hinquen en la piel y no causen deformaciones indeseables en la zona de los hombros. También conviene tener en cuenta el color. Si se usa ropa clara o traslúcida, es mejor elegir sostenes o brassieres color piel o blancos sin costuras; si se usan blusas o vestidos que descubren los hombros y, por alguna razón, no se quiere usar el strapless,los tirantes deberían ser del mismo color que la blusa. Si se quiere hacer deporte, los sostenes o brassieres deportivos dan un mejor soporte y comodidad. La correcta elección de la ropa interior está indisolublemente ligada con la elegancia y la salud.

L.M.R.

15/04/2012

De lo que pocos hablan: elegir ropa interior masculina

Filed under: Artículos Variados,COTTON SHOPS Moda — cele @ 5:43 PM

Cuando de ropa interior se trata, los hombres tienen la tendencia a ser más conservadores. En el mercado se ofrecen tres tipos de interiores: el clásico slip, tradicionalmente blanco; el bóxer suelto y el bóxer ajustado. Aunque estos dos últimos son los más novedosos, la mayoría de los hombres continúa prefiriendo el slip, el de toda la vida. Es cómodo, ofrece buen soporte a los genitales, por lo cual resulta el más adecuado cuando se practican deportes y, según los expertos, es el más aconsejable para trabajos que requieren estar sentado por muchas horas por el mejor ajuste de las nalgas. Sin embargo, se considera poco sexy y, para muchos varones contemporáneos, más pendientes de la moda, se hace preferible el bóxer suelto, con sus muchos diseños atrevidos y juveniles, que se siente más cómodo, al punto de que con frecuencia se hace sustituto de la pijama, pero que definitivamente tiene sus inconvenientes. No puede usarse con un pantalón ajustado, pues se marca demasiado. Más bien, se usa con bluyines. No es recomendable para hacer deportes exigentes, pues tiene menor sustentabilidad. Para muchos menos varones, más abiertos a los cambios, es preferible el bóxer ajustado, que quizás algunos no terminan de probar. Quienes lo prefieren han descubierto que tiene una combinación de los dos anteriores: es tan o más cómodo que el slip para el trajín cotidiano, pues su diseño ofrece también soporte a los genitales, y como los bóxers anchos, deja las ingles libres de posibles molestias de algunos slips que se ajustan demasiado en estas partes. Los bóxers ajustados lucen muy bien con pantalones de vestir. Por otra parte, están a la moda y se ofrecen en colores alegres. Algunos son más largos y otros menos. Aquí, el gusto decide. Otro factor a considerar es la marca de origen. Si se trata de interiores importados, pueden variar las tallas; por ejemplo, lo que se considera L en un país asiático, tal vez corresponde a M en nuestro medio, pues en cada país hay estándares diferentes de acuerdo con las características medias de la población. Hay que estar seguros de la talla correcta, pues es fundamental que esta prenda sea cómoda y no demasiado apretada. Por otro lado, es de vital importancia considerar los materiales. En un clima cálido como el nuestro, es indispensable considerar el algodón en un buen porcentaje, pues este material permite la transpiración y previene la acumulación de calor. No hay que olvidar que el exceso de calor puede causar daños a los genitales e incluso incidir en la reproducción. Si se opta, como la mayoría de los hombres, por los slips, estos se ofrecen no solamente en blanco, sino en otros colores, con lo cual, se hacen más sexys para los usuarios y siguen siendo la prenda íntima de toda la vida. Una vez descubierto un modelo y una marca que reúnan comodidad, temperatura adecuada y bonito diseño, vale la pena comprar un buen número de interiores. En un guardarropa masculino no debería haber menos de una docena, para garantizar uno limpio para cada día de la semana y algunos extra. Para un viaje, hay que llevar los suficientes para no repetir ninguno. Un cambio interesante en las nuevas generaciones de sexo masculino es una mayor preocupación por la comodidad sin perder de vista la estética. No se trata solo de sentirse bien, sino de verse bien. Así son los varones contemporáneos, que se arriesgan cada vez más a probar cosas nuevas: nuevos diseños y nuevos colores.

L.M.R.

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